Eficiencia
energética
en casa

¿Cómo reducir el consumo de energía y maximizar la eficiencia energética de manera más sencilla y rápida, sin disparar el gasto y sin grandes reformas?

Veamos las posibilidades …

Fresquito en verano y bien calentito en invierno, si es frío o calor – para estar a gusto, parece inevitable un mayor gasto en energía. Este aumento en el consumo se traduce, como no, en una factura de electricidad más elevada.

El ambiente agradable en invierno o en verano no se queda para siempre… 

pero podemos tomar unas cuantas medidas para que se quede el mayor tiempo posible!

Con 32 °C pasamos un calor tremendo, con 37 °C,  menos. Con -10 °C pasamos menos frío que con +5 °C.

¿Cómo es posible?

Exacto, es por la humedad. 

Para estar a gusto en espacios cerrados, hay que controlar tanto la humedad como la temperatura.

Es la sensación térmica la que nos engaña y nos lleva a bajar la temperatura del aire acondicionado o subir la calefacción.

En este apartado encontrarás soluciones para optimizar tu bienestar térmico y así sentirte 100 % a gusto. Al mismo tiempo, ahorrarás en la factura de luz – mes a mes.

Con un buen aislamiento y conociéndo el engaño de la sensación térmica, puedes aprovechar aún más la energía solar y utilizar la energía de forma más eficiente. 

La temperatura

La temperatura ideal puede variar dependiéndo de las preferencias individuales de cada uno, sin embargo, existen las siguentes recomendaciones generales:

Salón:                                20 – 22 °C

Dormitorio:                      15 – 19 °C

Cocina:                             20 – 22 °C y dependiéndo de la actividad

Cuarto de baño:             22 – 24 °C

Oficina en casa:              15 – 19 °C, para mayor productividad y dependiéndo de las preferencias

La humedad

Ni húmedo, para prevenir moho, ni seco, para prevenir irritaciones y promblemas respiratorios. Para obtener el ambiente perfecto en espacios interiores hay que seguir una simple pauta:

El nivel óptimo de humedad recomendado para mantener un ambiente interior confortable y saludable: entre 30 – 50 %

Este nivel de humedad ayuda a prevenir problemas de salud como la piel seca, los ojos irritados y problemas en las vías respiratorias. También impide la proliferación de moho y ácaros del polvo.

Por cierto, ¿sabías que, según varias fuentes, un nivel elevado de humedad en casa aumenta el gasto energético hasta un 30%

Con la humedad se crean corrientes de aire frío y diferencias en las temperaturas. Como resultado cuesta más calentar las habitaciones y por tanto, sube el consumo energético.

A tener en cuenta:

  1. En invierno o en zonas más frías:

El nivel de humedad puede bajar porque el aire exterior más frío retiene menos humedad. Por ello, en invierno es recomendable que los niveles de humedad interior se situen en el extremo superior del rango entre 30% – 50% para evitar que el aire se seque demasiado.

  1. En verano o en zonas más cálidas:

Los niveles de humedad tienden a aumentar de forma natural. Los sistemas de aire acondicionado pueden ayudar a controlar la humedad, pero en algunos casos puede ser necesario un deshumidificador para mantener bajo control los niveles interiores. 

  1. Muebles de madera:

Para evitar daños en los muebles de madera se recomienda tener un nivel de humedad de unos 40%.

Factores como el aislamiento, el clima exterior y problemas individuales de salud pueden influir en el nivel ideal de humedad.

Conclusiones

Tanto la temperatura como la humedad influyen a la sensación térmica que percibimos en espacios interiores. Conociéndo ambos valores no solo nos permite optimizar nuestro bienestar y ambiente en general sino también nos ayuda a la hora de utilizar la energía de manera más eficiente y ahorrar en el consumo eléctrico cuando ponemos la calefacción o el aire acondicionado.

Utilizar un termómetro/higrómetro sobre todo para medir la humedad ayuda a mantener un ambiente interior sano, confortable con mejor calidad del aire interior.

Mantener el ambiente óptimo

Una vez optimizada la temperatura y la humedad en los espacios interiores, procura mantener este ambiente el máximo tiempo posible.

Te sentirás bien y – al mismo tiempo – ¡bajarás la factura de luz, gastarás menos energía y aumentarás el valor de tu vivienda!

Para aislar el espacio interior no hace falta grandes reformas, con unos pequeños retoques ya podrás ver grandes resultados…

Soluciones de aislamiento térmico

Ventanas

¿Cómo detectar ventanas mal aisladas?

La prueba de fuego: En un día de viento, sujeta un mechero en la ventana. Si la llama se mueve la ventana está mal asilada.

La prueba del papel: Mete una hoja de papel en la ventana y ciérrala. Si la puedes sacar sin problemas la ventana está mal aislada.

Solución #1: Cambio de ventanas

Ahorro energético: 35 %

Si decides cambiar las ventanas por completo, surgirá inevitablemente la pregunta de doble o triple vidrio.

Lo resumimos de forma muy clara y sencilla:

  • Opta por ventanas con doble vídrio si vives en un edificio que no tiene aislamiento en la fachada. Ojo, si instalas ventanas con tríple vidrio en un edificio no aislado hay riesgo de formación de moho.
  • En un edificio casa con fachada aislada, opta sin duda por ventanas con tríple vídrio. La diferencia en el precio es mínima y tendrás el mejor aislamiento térmico.

Para calcular el porcentaje de ahorro hay que tener en cuenta todas las características de la ventana (perfiles, cristales, tipo de apertura…). Y esto se refleja en la etiqueta energética:

  • Clase energética A: ahorro máximo (45%-65%)
  • Clase energética B y C: ahorro alto (25% – 45%)
  • Clase energética D y E: ahorro medio (10%- 20%)
  • Clase energética F y G: sin ahorro

Coste: 160,00 € – 350,00 € por ventana, dependiéndo del tamaño de la ventana más el coste de la instalación. A medio-largo plazo es una inversión muy rentable.

Opta por cambair ventanas de hoja corredera por ventanas oscilobatientes.

Las ventajas son evidentes: las ventanas oscilobatientes son mejor aisladas y permiten una apertura completa.

Solución #2: Cinta / burlete de espuma aislante

La forma más rápida y económica para aislar una ventana es pegar una cinta aislante.

Si tienes dudas, con un termómetro infrarojo puedes detectar los puntos de mayor pérdida de energía y proceder en consecuencia con el aislamiento.

La aplicación es muy fácil, ya que la cinta tiene un lado adhesivo. Simplemente tienes que quitar la cinta protectora y pegar la cinta a la parte del marco de la ventana que quieres aislar.

Así te entra menos frío o menos calor por la ventana y ahorras en la factura de luz. El resultado: mayor bienestar térmico.

Solución #3:  Silicona o Acrilio

Sella ventanas mal asiladas con silicona. Es fácil de aplicar, limpio y otra forma muy sencilla, barata y rápida de aislar fugas en las ventanas.

Solución #4: Excluidor de corriente / burlete decorativo

Un burlete decorativo puede ser la solución para aquellos que prefieren una solución más rápida y menos invasiva. Hay burletes de todos colores, tamaños y tipos.

Sin embargo, los burletes decorativos de tela suelen ser más difíciles de limpiar y recogen más polvo.

Solución #5: Láminas solares / cubierta aislante

Otra forma muy económica y nada invasiva es pegar una lámina de espejo al vidrio de las ventanas. Es fácil de aplicar, limpio, ahorra energía y además sirve de protección visual desde fuera.

La desventaja de esta solución es que entra un poco menos de luz.

Solución #6: Persianas plisadas / plisado

Parecido a la solución anterior, las persianas plisadas evitan la entrada del frío o calor a través del vidrio de la ventana. Si vives de alquiler, opta por persianas adhesivas que no necesitan montaje con tornillo para no destrozar el marco de la ventana.

Si no quieres pegar láminas o cubiertas en el cristal, opta por la protección contra la calor mediante persianas. Absorben los rayos de sol y el calor entrante.

Más soluciones: Tragaluces, cortinas, ...

Para completamente asombrar el cuarto del sol, tienes la opción de colocar un tragaluz. La gran desventaja es que no te entre más luz en el cuarto y necesitas encender la luz.

Por último, la forma más tradicional de protegerse contra el frío o el calor es, por supuesto, a través de cortinas.

Nuestro consejo: Opta por colores suaves y ligeros. Así no te cansarás de verlas todos los días y las podrás combinar con diferentes muebles y decoraciones durante el tiempo.

Puertas

El aislamiento térmico de las puertas de entrada sube la eficiencia energética, reduce las corrientes de aire, evita también la entrada de insectos y mejora en general el confort en el interior.

Con unas pequeñas medidas puedes conseguir grandes resultados. Muy parecido a las ventanas, tienes las siguentes opciones:

1. Cinta aislante para puertas

2. Burlete de espuma para puertas 

Solo hay que deslizarlo por debajo de la puerta y listo. Ya no hay entrada de aire corriente, ni entran insectos ni malos olores. Por su textura son fáciles de limpiar y no se convierten en peligros de tropiezo como los burletes decorativos.  

3. Paneles, folios o cortinas

Si tu puerta de entrada contiene vidrio, considera aislar los vidrios con paneles, folios o cortinas (ver arriba).

Paredes exteriores y fachada

La mayor pérdida y entrada de calor se produce a través de las pricipales entradas como son las ventanas y la puerta de entrada.

Sin embargo, siéndo las partes de la vivienda con mayor superficie, la fachada y las paredes exteriores mal aisladas también pueden contribuir a un elevado calentamiento o enfriamiento de los espacios interiores. Aparte de la temperatura, dejan entrar más humedad en días lluviosos. Un buen aislamiento de las paredes también ayuda a prevenir la producción de moho.

Soluciones posibles:

#1: Paneles aislantes térmicos decorativos

#2: Panelado

#3: Aislamiento térmico detrás de la calefacción 

#4: Color aislante para paredes interiores

Suelos y techos

Los bajos y los áticos tienen una superficie más expuesta al calor o frío directo: el suelo o el techo. Dependiéndo de la composición, puede ser conveniente aislar el suelo o el techo con …

#1: Paneles térmicos aislantes

#2: Aislantes por debajo del revestimiento del suelo

Balcones

En verano, los balcones con orientación sur, sureste o suroeste, expuestos durante muchas horas al sol directo, se convierten en superficies ardientes. Reflejan el calor y aumentan la sensación térmica.

Para reducir la temperatura superficial del suelo, necesitamos colocar un suelo con material robusto que absobra los rayos solares. 

¿Piedra, cerámica o madera? Hay muchas opciones para realizar el sueño de un balcón perfecto. Para que el sueño no se convierta en una pesadilla, piensa en un suelo que absorba los rayos de sol, fácil de limpiar y robusto a la intemperie.

Las mejores soluciones de nuestra búsqueda y por experiencia han sido las siguientes:

#1: Baldosas de madera

Madera, por su naturaleza, es el material óptimo para no quemarse los pies en el balcón en verano. Esta cualidad la posiciona como la que mejor absorbe los rayos de sol y el calor. 

No olvides proteger la madera ante la intemperie.

Las baldosas de madera son fáciles de colocar y tienen un precio más económico.

#2: Césped artificial

La segunda opción que queremos presentar es el césped artificial.

Da un toque verde y natural al balcón y no se calienta demasiado en verano.

Puedes pisarlo en pleno día de verano y notarás que no estará hirviéndo como por ejemplo suelos de piedra, azulejos o gres. Presta atención a la longitud del césped. Si tiene más de unos 2 – 3 cm, será más difícil de limpiar.

Es una buena alternativa a los suelos de madera.

#3: Alfombra de exterior

Si lo tuyo es piedra o azulejo sin compromiso, con una alfombra de exterior puedes bajar la temperatura en la superficie de tu balcón en pleno verano.

La ventaja de esta opción es que la puedes quitar cuando llueva, para limpiarla o para colocarla en otro sitio. Son fácil de limpiar y las hay en varios diseños. Además dan un toque más acogedor.

#4: Plantas

La manera más natural y sostenible para bajar la temperatura en tu balcón es a través de plantas vivas como el bambú, citronelas, hibisco o buganvilla.

Sea cual sea la mejora para crear el ambiente óptimo en tu casa o negocio, lo notarás en la factura de luz, en tu salud y en tu bienestar en general. Opta por materiales naturales, duraderos y sostenibles. Será otro paso más hacia una vida más sostenible.